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Trucos profesionales para preparar las paredes antes de pintar

Para conseguir un buen resultado al pintar las paredes de nuestra casa es tan importante el propio trabajo de pintado como la preparación previa. Las paredes y techos deben estar reparados y preparados adecuadamente para la pintura si no queremos que desluzca el resultado final. Estos pasos previos son los que marcarán la diferencia entre un trabajo de pintura más profesional y otro que no lo sea. ¿Quieres saber cómo dejar las paredes preparadas antes de pintar?

Rellena pequeños agujeros y marcas en la pared

El agujero de un clavo que ya no está, las típicas marcas que se hacen al dar un golpe moviendo muebles o con el pomo de una puerta, pequeñas grietas… son reparaciones que se pueden hacer con masilla o plaste de manera fácil.

Empezaremos por limpiar el agujero para eliminar restos de polvo o yeso sueltos. Una vez limpio, utilizaremos nuestra masilla o plaste para rellenarlo con la ayuda de una espátula. Retiramos el exceso de producto y dejamos secar. En agujeros más grandes, la masilla puede contraerse al secarse, por lo que revisaremos si es necesaria una segunda o incluso tercera capa de producto para que quede completamente relleno.

Terminamos lijando sobre la reparación para suavizar cuando esté totalmente seca. Este último paso es muy importante para que en las paredes lisas el arreglo sea imperceptible. En paredes con gotelé o textura, se puede retirar el exceso de masilla con un paño húmedo o incluso tratar de imitar el relieve con la misma masilla.

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Foto de Ksenia Chernaya en Pexels

Prepara la pared para pintar con la ayuda de un lijado

El lijado es imprescindible cuando rellenamos agujeros, pero también lo es cuando la pared presenta irregularidades o desconchones. Puedes rascarla con una espátula ancha para desbastar las partes más estropeadas y finalizar con un buen lijado para que quede totalmente uniforme. Ten cuidado sobre todo con el uso de la espátula, ya que no queremos causar daños a la pared. Para finalizar, pasa un trapo húmedo para retirar todo el polvo y deja que la pared seque bien.

Rellena los huecos entre distintos materiales

Muchas veces entre los rodapiés o cornisas (si las tenemos) y la pared pueden aparecer huecos, sobre todo cuando se trata de materiales distintos que se contraen y dilatan de manera diferente. Antes de pintar, soluciona estos pequeños desperfectos con la ayuda de masilla. En esos casos, recomendamos emplear masilla en cartucho con pistola y cortar la punta en oblicuo lo más pequeña posible, para que te ayude a llegar a todos los rincones y grietas. Trabaja poco a poco para que, una vez aplicada, puedas suavizar la masilla con un paño mojado y tus dedos antes de que seque por completo. Este pequeño truco hará que el acabado sea imperceptible.

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Imprima las paredes antes de pintar

La imprimación para las paredes no es siempre necesaria, pero sí hay algunos casos en los que es recomendable. Una imprimación sirve para sellar la superficie y que la pintura se adhiera mejor, ayudando a proteger las paredes y conseguir un acabado uniforme. Te contamos cuándo deberías utilizarla para preparar las paredes para la pintura.

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Foto de Ksenia Chernaya en Pexels
  • Cuando se trata de una pared nueva: los materiales nuevos son muy porosos, así que una imprimación nos ayudará a sellarla para que la pared no absorba más pintura de la necesaria. Este proceso de imprimación hará que necesitemos menos capas de pintura, ahorrando dinero y tiempo.
  • Cuando tenemos una pared antigua con problemas específicos como yeso muerto: el trabajo de la imprimación aquí es ayudar a consolidar la superficie, endureciendo el material de las paredes antes de pintar.
  • Si hacemos reparaciones grandes: cuando hemos rascado pintura desprendida o rellenamos grandes huecos con masilla podemos encontrarnos paredes que tengan expuesto más de un material. Yeso, masillas, pinturas antiguas… todos estos materiales tienen distinta capacidad de absorción e influirán de manera desigual en el acabado final. Con una capa de imprimación conseguimos una superficie uniforme que garantizará el mejor resultado.
  • Cuando el acabado de la pintura existente es brillante: las pinturas brillantes son menos porosas y, por lo tanto, si queremos volver a pintar el material no se adherirá a las paredes bien. La imprimación proporciona ese soporte que mejorará la adherencia del producto que apliques después.
  • Al hacer un cambio de color de uno oscuro a otro más claro o muy diferente: si alguna vez has intentado pasar de tener una pared roja a una blanca, sabrás de lo que estamos hablando. Hay que aplicar múltiples capas para que la pintura de debajo no se deje ver y puede ser un quebradero de cabeza. Este problema se soluciona fácilmente con una imprimación, que te ayuda a neutralizar el color base para conseguir el que tú quieras.

¿Tienes claro los pasos a seguir al preparar tu pared para pintar?

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